Encuentran los cadáveres de los dos jesuitas y el guía local asesinados en México

Encuentran los cadáveres de los dos jesuitas y el guía local asesinados en México

Chihuahua Asesinados dos sacerdotes jesuitas en México

La Fiscalía de Chihuahua ha encontrado los cadáveres del guía turístico y los dos sacerdotes jesuitas asesinados el pasado lunes en una localidad remota de la sierra Tarahumara. La gobernadora del estado, Maru Campos, ha confirmado la noticia en un breve comunicado, dos días después de que un sicario, José Noriel Portullo, conocido como El Chueco, cometiera el triple homicidio y se llevara los cuerpos en una camioneta. Las autoridades han ofrecido una recompensa de 250.000 dólares a quien ofrezca información sobre el paradero del principal sospechoso.

El Ejército ha desplazado a más de 250 soldados al municipio de Urique para peinar la zona. Esta región montañosa, poco habitada y ubicada en el corazón del territorio de los indígenas tarahumaras, en la frontera con los estados de Sinaloa y Sonora, es una de las rutas habituales que utilizan las bandas criminales para traficar con drogas y migrantes. Los sacerdotes Javier Campos, de 79 años, y Joaquín Mora, de 80, trabajaron varias décadas en este lugar asolado por la violencia y la pobreza, pero El Chueco se cruzó en su camino.

Según los testigos, entre los que se encontraba un tercer sacerdote, Jesús Reyes, el pasado 20 de junio, Pedro Palma, un guía local con más de 40 años de experiencia, entró herido y aterrorizado en la iglesia de Cerocahui, seguido de un hombre armado. Los religiosos Campos y Mora trataron de auxiliarlo, pero corrieron su misma suerte: fueron acribillados a balazos y sus cuerpos subidos a una camioneta. A pesar de las amenazas, Reyes ha identificado a El Chueco como el único responsable de los hechos y asegura, incluso, que el asesino le pidió una confesión antes de abandonar el lugar.

Las autoridades han difundido las imágenes del sospechoso convencidos de que «la participación de la ciudadanía es vital para lograr su pronta ubicación», tal y como aseguró el fiscal general de Chihuahua, Roberto Javier Fierro. Según la información proporcionada por la Fiscalía, El Chueco es el líder de una célula del cártel de Los Salazar, asociado a su vez con el cártel de Sinaloa en Chihuahua. Su nombre se dio a conocer a finales del 2018 por ser el principal sospechoso del homicidio de Patrick Braxton-Andrews, un profesor estadounidense que fue asesinado tras ser confundido con un agente de la DEA. También creen que podría estar vinculado al secuestro y asesinato del activista Cruz Soto, miembro del Colectivo de Familias Desplazadas Forzadamente de la Sierra Tarahumara.

Un cura bendice las fotos de los asesinados.Fernando LlanoAP

Su larga lista de crímenes han provocado que Chihuahua ofrezca la recompensa más elevada de su historia a cambio de pistas sobre su paradero. Además del triple homicidio, el pasado lunes también se registró la desaparición de 4 personas en Cerocahui, entre ellas una mujer y un menor de edad, pero la Fiscalía continúa sin vincular los dos crímenes por falta de pruebas. El fiscal Fierro ha asegurado: «Estamos empleando todos los recursos para esclarecer los hechos» y «no vamos a claudicar en la lucha contra la impunidad».

El asesinato ha golpeado especialmente a los 1.000 habitantes de Cerocahui, donde los dos sacerdotes, «realizaban un importante trabajo social y pastoral que, entre otras líneas, incluye fortalecer la cultura de la comunidad rarámuri en todas sus dimensiones», tal y como ha asegurado el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Según la ONG Centro Católico Multimedial, al menos 30 curas han sido asesinados en México en la última década.

Desde el Vaticano, el Papa Francisco ha expresado su «dolor y consternación» por los hechos, «me acerco con afecto y oración a la comunidad católica afectada por esta tragedia. Una vez más repito que la violencia no resuelve los problemas, sino que aumenta el sufrimiento inútil». Después de haber registrado los dos años más violentos de su historia, con 34.688 y 34.554 homicidios en 2019 y 2020, México va camino de registrar un nuevo récord en 2022: en solo seis meses, ya hay 33.316 víctimas de asesinato.

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