Una líder campesina en el exilio exige garantías a Ortega para volver a Nicaragua

En la imagen, la campesina y activista por los derechos humanos Francisca Ramírez. EFE/Archivo

Managua, 15 abr (EFE).- La líder campesina nicaragüense Francisca Ramírez exigió este lunes al presidente Daniel Ortega garantías para volver a Nicaragua, luego de que el Gobierno presentó un plan para el retorno para los exiliados.

«Cuando Daniel Ortega realmente garantice que ya está la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), que hay libertad total para los presos políticos, que hay el desarme de los paramilitares, y que realmente hay movilización libre del pueblo de Nicaragua, entonces podremos decir que hay garantías», dijo Ramírez, en un mensaje emitido en vídeo.

Ramírez, admirada en Nicaragua por liderar las protestas campesinas contra un proyecto de canal interoceánico tres veces más grande que el de Panamá, se exilió en Costa Rica en septiembre pasado, por el «asedio y persecución del régimen», en medio de la crisis sociopolítica que se inició en abril de 2018.

El plan de Ortega consiste en tres puntos: Promover el retorno voluntario, «asistido y sostenible»; «garantizar y facilitar el retorno voluntario asistido, digno y humano de conformidad con el respeto de los derechos humanos» y «garantizar el respeto del principio de no devolución y medidas de seguridad interna».

El llamado «Programa sobre el Retorno Voluntario Asistido», ofrece dar asistencia en los trámites migratorios y en las aduanas a los exiliados, además de recibirlos «en condiciones de dignidad y seguridad fiscal y jurídica a su llegada», siempre que no hayan sido acusados legalmente o sean prófugos de la justicia.

Ramírez insistió en que no le tomará la palabra al presidente, mientras no brinde las condiciones esenciales para un retorno seguro.

«Mientras no se haga, esos (son) solo papeles firmados, el pueblo no creemos, porque sabemos que son astutos (el Gobierno), y que siempre tratan de engañar al mundo, a la comunidad internacional, para mandar un mensaje (de que) todo está normal», señaló.

La líder campesina también advirtió que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que según el Gobierno brindará asistencia técnica al programa, deberá reunirse antes con los exiliados y escuchar sus demandas, ya que de lo contrario el plan podría fracasar.

Desde el estallido social decenas de miles de personas, en su mayoría opositores al Gobierno de Ortega, han huido de Nicaragua, muchos por razones políticas y otros simplemente evadiendo el caos.

El éxodo nicaragüense, cuya cantidad se desconoce, ha tenido como principales destinos Costa Rica, Estados Unidos y España, e incluye al menos a 65 periodistas.

La crisis de Nicaragua ha dejado 325 muertos según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), mientras que oenegés locales hablan de 568 las víctimas mortales y el Ejecutivo reconoce 199.

Además se cuentan entre 779 y 809 «presos políticos», casi el doble de los que reconoce el Gobierno, que los identifica como «terroristas», «golpistas» o «delincuentes comunes».

La CIDH ha responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por crímenes de «lesa humanidad».

La Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene en proceso la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, por rompimiento del orden constitucional, que de ejecutarse suspendería a Nicaragua del organismo continental.