Un mensaje de ultras del Lazio contra las mujeres vuelve a empañar su imagen

Imagen del fondo norte del estadio Olímpico de Roma. EFE/Archivo

Roma, 20 ago (EFE).- Un mensaje firmado por los ultras del Lazio en el que se prohíbe a las mujeres sentarse en las primeras filas del fondo norte del Estadio Olímpico ha vuelto a empañar la imagen de este grupo, que ya en el pasado fue protagonista de gestos polémicos.

“La ‘curva norte’ representa para nosotros un lugar sagrado. Un sitio con un código no escrito a respetar. Las primeras filas, desde siempre, las vivimos como si fueran una trinchera. En ella no admitimos mujeres, esposas ni novias”, se lee.

“Por eso, les animamos a que se sienten a partir de la décima fila”, prosigue el mensaje, que circuló el pasado sábado en ocasión del encuentro Lazio-Nápoles, correspondiente a la primera jornada de la Serie A (Primera División italiana).

El texto concluye con un “quienes decidan acudir al estadio como alternativa al despreocupado y romántico día en la Villa Borghese (un céntrico parque de la capital), que se vayan a otros sectores del estadio”.

La firma es del “Directivo Diabolik Pluto”, uno de los principales líderes del grupo ultras del Lazio “Irriducibili”.

Poco después de que se acabara el encuentro Lazio-Nápoles, que vio a los locales perder por 1-2, el mensaje de los ultras empezó a circular en internet, para avergonzar a la sociedad del Lazio y abrir una vez más las polémica sobre parte de la hinchada “biancoceleste”.

Y es que el sector más caluroso de la afición del Lazio ya fue triste protagonista en los años pasados de gestos indignantes para el mundo del fútbol, muchos de ellos de matiz antisemita y racista.

En octubre de 2017, los ultras del Lazio difundieron en el Estadio Olímpico unas pegatinas en las que se representaba a la adolescente judía Ana Frank vistiendo la camiseta del Roma, cuyo objetivo era supuestamente ofender a los rivales de la ciudad.

Esas pegatinas aludían a la joven que escribió su Diario, entre junio de 1942 y agosto de 1944, mientras se escondía de los nazis junto a su familia en una casa de Amsterdam, hasta ser descubierta y deportada al campo de concentración de Bergen-Belsen, donde murió de tifus en 1945.

Ese gesto provocó la profunda indignación del mundo futbolístico y político italiano y la Federación de Fútbol del país (FIGC) castigó a la sociedad del Lazio por “responsabilidad objetiva” con una multa de 50,000 euros.

Anteriormente, el Lazio estuvo en el centro de las polémicas por unos saludos fascistas que su ya exdelantero Paolo Di Canio dedicó repetidamente a la hinchada de la curva nord tras marcar algunos goles.

Uno de ellos llegó en enero de 2005, cuando tras marcar un gol en el derbi contra el Roma, Di Canio corrió hacia su hinchada e intercambió con parte de los ultras el denominado “saludo romano”.

En esa misma campaña, el exjugador italiano lo hizo también contra el Siena, el Livorno y el Juventus; solo sucesivamente, tras su retirada, Di Canio reconoció su error.

Unas desagradables polémicas generadas por parte de la hinchada, que avergüenzan desde hace años al Lazio, tanto a nivel de sociedad y directivos como a nivel de afición general.

El último mensaje contra las mujeres en el Estadio Olímpico fue recibido con indignación y tanto el club como la policía capitalina investigarán a través de las cámaras de seguridad del coliseo para intentar averiguar la identidad de los responsables.