Se “crucifica” ante una entidad bancaria para reclamar el pago de gastos de hipoteca

Manuel Ramírez, un vecino de Huelva de 54 años, se ha “crucificado” esta mañana ante una sucursal de La Caixa de la capital onubense para reclamar que se le abonen los gastos hipotecarios, que suponen una cifra de alrededor de 3.000 euros que “entiendo son míos”. EFE

Huelva, 14 sep (EFE).- Manuel Ramírez, un vecino de Huelva de 54 años, se ha “crucificado” esta mañana ante una sucursal de La Caixa de la capital onubense para reclamar que se le abonen los gastos hipotecarios, que suponen una cifra de alrededor de 3.000 euros que “entiendo son míos”.

Ramírez ha instalado su cruz ante esta sucursal situada en la calle Lima de la barriada de La Orden y ha indicado, en declaraciones a los periodistas, que se subirá a ella diariamente hasta que consiga su objetivo.

Ha asegurado que podría denunciar por vía judicial para obtenerlos pero “no lo va a hacer porque no cree en la Justicia”, al tiempo que ha manifestado que “tampoco va a esperar a que Europa, dentro de dos o tres años, reconozca el derecho a que se devuelva el cien por cien de esos gastos -como ya ocurrió con la cláusula suelo- y empiecen a pagar”.

“Yo no quiero eso, por ello, me quedaré en mi cruz hasta que consiga que me lo paguen, y si me tiene que costar el pellejo, me costará el pellejo pero no me voy a bajar”, ha indicado.

Ramírez ha recordado que ha hace unos años recurrió a esta “crucifixión” por el tema de la cláusula suelo, después de que tras cinco años de periplo judicial y de reconocer le Justicia el derecho a que le devolvieran lo pagado de más el Gobierno sacara una ley en la que estipulaba como fecha a partir de la cual se abonaría ese excedente de cobro “abusivo” a partir de mayo de 2013 y su hipoteca era de 2006.

“No estuve de acuerdo, quería mi dinero y pese a esa ley me subí a mi cruz y logré que me devolvieran todo lo que pagué de más”, ha dicho, insistiendo en que por eso ahora vuelve porque “no hace más que reclamar lo que entiende es suyo”.

Sobre todo, teniendo en cuenta la situación personal de esta persona, que, a su edad, lleva siete años desempleado, período en el que “sólo he trabajado un mes” y a la que se le han agotado todas las posibilidades de pedir ayudas.