Merkel se reúne con Sánchez como aliado europeo ante el desafío migratorio

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez (d), con la canciller alemana Ángela Merkel, durante la foto de familia al inicio de la cumbre de jefes de Estado de la OTAN en Bruselas. EFE/Archivo

Berlín, 10 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, retoma mañana su actividad tras el receso estival con un encuentro informal con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, centrado en la política migratoria, tema prioritario en la agenda de la líder alemana, a escala interna y de la UE.

El encuentro coincide con la entrada en vigor, este sábado, del acuerdo suscrito entre los respectivos Ministerios de Interior, que posibilita a Alemania devolver a los inmigrantes interceptados en su frontera y registrados previamente en España como solicitantes de asilo.

La medida afectará a un número reducido de migrantes que entren a través de la frontera con Austria, en la que se reimplantaron los controles el pasado julio dentro del llamado “plan maestro” del ministro de Interior y líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer.

Sin embargo, para Merkel es de gran relevancia, tras las presiones procedentes de esa formación bávara, hermanada con la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la canciller y que llegó a poner en peligro la continuidad de su gran coalición de Gobierno con sus exigencias de endurecer la política migratoria.

Merkel logró distender la situación con el acuerdo alcanzado con Sánchez y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, en un encuentro durante la cumbre de la UE del pasado julio, según el cual España y Grecia recibirían de vuelta a esos refugiados que previamente habían solicitado asilo en su territorio.

La canciller regresó del Consejo Europeo con ese compromiso de Madrid y Atenas, así como la “disposición”, afirmó entonces la líder conservadora, de otros socios a alcanzar soluciones bilaterales parecidas.

Hasta ahora, se ha formalizado el acuerdo con España, según anunció Interior el pasado miércoles, mientras Seehofer persiste en su plan para frenar la llegada de refugiados y acelerar la expulsión de aquellos sin perspectivas de poder quedarse en el país.

El cómputo de solicitudes de asilo a Alemania ha caído progresivamente respecto a 2015, año en que ese país recibió alrededor de un millón de refugiados, mientras que ahora registra unos 15.000 nuevos solicitantes al mes.

Merkel comparte con Sánchez el objetivo de lograr una “solución europea” para la política migratoria, pese a admitir las grandes diferencias de parecer entre sus socios de la UE.

A escala interna, todo apunta a que las presiones bávaras sobre la canciller persistirán ante las elecciones regionales de Baviera, el próximo octubre, donde se pronostica que la CSU perderá su mayoría absoluta, en parte debido al auge de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

El encuentro entre la conservadora Merkel y el socialista Sánchez en el parque nacional de Doñana -el lugar donde, en 1989, Felipe González recibió al patriarca de la CDU, Helmut Kohl- está destinado a favorecer el contacto “directo” y “humano” entre ambos líderes, destacaron fuentes del gobierno alemán al informar de la visita.

Marcará, además, el retorno a la actividad de la canciller, quien de acuerdo a las prerrogativas de su cargo se mantiene “permanente de servicio” -como suele decir su portavoz, Steffen Seibert-, pero que en las últimas semanas estuvo ausente de la vida pública.

De regreso de Doñana, Merkel recibirá el lunes al primer ministro de Bosnia Herzegovina, Denis Zvizdic, con quien abordará la situación en ese país balcánico y sus perspectivas de adhesión a la UE.

El martes participará en un foro ciudadano sobre el futuro de Europa, a lo que seguirá, el miércoles, una bilateral con el presidente de Níger, Issoufou Mahamadou, y otra con el primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic.

Compaginará estas citas con su primer Consejo de Ministros tras el receso estival y, a escala regional, se reunirá con diputados de la CDU, además de intervenciones en foros empresariales.

Con ello se dará por terminada una pausa que arrancó, de acuerdo a la costumbre casi ininterrumpida en sus casi 13 años en el poder, con su asistencia en la apertura del Festival de Ópera Richard Wagner, el 25 de agosto, en Bayreuth (Baviera).

De acuerdo a la práctica del Gobierno alemán, no se informa de dónde pasó sus vacaciones, aunque según la prensa popular no lo hizo en el hotel del Tirol donde estuvo en los últimos años con su esposo, Joachim Sauer.

Lo único que ha trascendido de esas semanas, por medios muniqueses, es que acudió a otras galas operísticas, en Múnich y en el Festival de Salzburgo, acompañada de Sauer.

Por Gemma Casadevall

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