La declaración de Goirigolzarri en el juicio de Bankia en diez frases

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, a su llegada a la Audiencia Nacional donde declara como testigo en el juicio por la salida a bolsa de la entidad. EFE

San Fernando de Henares (Madrid), 20 mar (EFE).- El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha declarado hoy como testigo en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional por la salida a Bolsa de Bankia, para aclarar en qué situación se encontraba la entidad en el momento de su llegada y los motivos para reformular las cuentas del ejercicio 2011.

Goirigolzarri, nombrado para el cargo el 9 de mayo de 2012, ha relatado a preguntas de la fiscal Carmen Launa cómo fue su aterrizaje en Bankia, una entidad de cuya situación tenía una idea aproximada dado que llevaba varios años desvinculado del día a día de los mercados financieros.

No obstante, fundamentalmente a través de los medios de comunicación, ha explicado, estaba al tanto de los problemas del sistema bancario español, del «famoso» informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, sin mencionarla directamente, señalaba a Bankia como una entidad con problemas, y sabía que se habían formulado unas cuentas, las del ejercicio 2011, sin contar con el informe de auditoría.

Nada más llegar a Bankia se ocupó de reformular dichas cuentas, así como de introducir cambios en el equipo directivo y gestor.

Su principal objetivo, ha aclarado, eran en realidad dos, «concretos y urgentes»: tener unas cuentas auditadas, porque había que convocar una junta general, y presentar al Banco de España un plan de capitalización.

Entre las frases más significativas que ha pronunciado ante la sección cuarta de la sala de lo Penal, destacan las siguientes:

-«Cuando me incorporo a Bankia sabía que tenía que partir de cero», en relación a los planes o estrategias con los que contaba Bankia.

-«No hay un momento en el que se dice que vamos a reformular las cuentas o a recapitalizar», sino que se trata de un proceso continuo, de recogida de información, tarea en la que se implicaron el consejero delegado, José Sevilla -nombrado por Goirigolzarri-, y el interventor, Sergio Durá -procedente de la etapa anterior-.

-«Lo que motivó la reformulación de las cuentas fue garantizar el futuro de Bankia y su capacidad para generar beneficios».

-«Si entramos en el túnel del tiempo, en 2011 la convicción era que la crisis estaba superada y la economía crecía, como prueba el hecho completamente extraordinario de que el Banco Central Europeo (BCE) acordó dos subidas de tipos de interés ese año»; sin embargo, pocos meses después el PIB español sufría un retroceso del 3 %, los banco cotizados perdían en pocos meses -entre febrero y mayo de 2012- casi un 40 % de su valor en Bolsa y el principal indicador de la Bolsa española, el IBEX 35, un 30 %.

-«Tuve una preocupación tremenda por los accionistas, era una situación muy dura, ya que si miraba por la ventana de la sede de Bankia veía la calle llena de manifestantes», ha relatado, sobre los días inmediatamente posteriores al relevo de Rodrigo Rato y su nombramiento como presidente.

-«Yo lo que buscaba era un consejo profesional y con mucha independencia, lo que tenemos ahora», ha señalado, sobre los cambios en el equipo directivo y en el consejo de administración; «en primer lugar buscábamos personas que no tuvieran pasado político, porque era fundamental dejar clara la línea de que había un antes y un después».

En concreto, sobre los relevos del director general, Ildefonso Sánchez Barcoj, y del director de auditoría, Miguel Ángel Soria, ha explicado que «entendíamos que eran puestos de gran confianza, y creíamos, y creí yo en lo personal, que tenían conflictos de intereses, en el sentido de haber vivido una historia con la cual en la nueva etapa yo no quería tener influencias del pasado».

-«No he tenido ninguna injerencia por parte de ninguno de los sucesivos titulares del Ministerio de Economía, algo que no hubiera admitido».

-«El auditor no tenía toda la información que necesitaba para elaborar su informe de auditoría, nos explicó lo que le faltaba y se lo facilitamos», en línea con lo sostenido por el socio auditor de Deloitte, Francisco Celma.

-«Llovió mucho en aquellos años», ha afirmado, para explicar cómo es posible que en 2010 AFI valorara en 10.000 millones de euros una entidad que en 2012 reflejaba un saldo negativo de 13.000 millones.

-«Si hubiera sabido cuando me incorporé a Bankia que íbamos a tener un plan de reestructuración aprobado por Europa en noviembre, que nos obligaba a cerrar 1.000 oficinas y abandonar muchísimas plazas, y que los preferentistas se verían obligados a aceptar un gran descuento, si me llegan a decir todo eso cuando llegué a Bankia, me hubiera sorprendido bastante».