Exempleada del Gobierno admite que filtró información a China

Un anuncio del Departamento de Justicia de los EE. UU, después de que el Abogado Especial Robert Mueller presentara un informe sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016 al Fiscal General de los Estados Unidos William Barr, en Washington, DC, EE. UU., El 22 de marzo de 2019. EFE/Archivo

Washington, 24 abr (EFEUSA).- Una exempleada del Departamento de Estado se declaró culpable este miércoles de conspirar contra el Gobierno al filtrar información y documentos secretos a varios agentes de los servicios de Inteligencia de China.

El Departamento de Justicia informó en un comunicado de que la extrabajadora Candace Marie Claiborne admitió haber mentido a los investigadores cuando negó sus colaboraciones con el Gobierno de Pekín.

Al parecer, la exempleada recibió dinero a cambio de proporcionar documentos internos de la Administración estadounidense a agentes chinos.

Por ese motivo, Claiborne está acusada de un cargo de conspiración por estafar al país, según un Tribunal de Distrito ubicado en Washington (Distrito de Columbia).

«Claiborne intercambió su propia integridad junto a información secreta del Gobierno de EE.UU. a cambio de dinero en efectivo y otros regalos entregados por agentes extranjeros que trabajaban para el servicio de inteligencia chino», dijo el asistente del fiscal general adjunto para Asuntos de Seguridad Nacional, John C. Demers, en la nota.

«Ella retuvo información y mintió en varias ocasiones sobre estos contactos», denunció Demers.

El funcionario consideró que la exempleada violó la confianza pública, lo que constituye una «afrenta para el resto ciudadanos y para todos aquellos que honran sus juramentos»

«Con esta declaración de culpabilidad estamos un paso más cerca de imponer justicia por estos delitos deshonrosos», añadió.

De acuerdo con el Departamento de Justicia, Claiborne comenzó a trabajar en 1999 como especialista en Administración de Oficinas, ocupando puestos en embajadas y consulados de Irak, Sudán y China.

Como condición para su empleo, a Claiborne se le exigió que informara sobre cualquier contacto con personas sospechosas extranjeras de trabajar con una agencia de inteligencia, así como de los obsequios que recibiera.

La imputada también tenía autorización para acceder a informaciones secretas del país.

Gracias a ese permiso, Claiborne proporcionó a los agentes chinos copias de documentos internos del Departamento de Estado sobre temas que van desde la estrategia económica del Gobierno a encuentros entre dignatarios de ambos países.